Orión
Esta picazón solo ha empeorado.
Desde que rescaté a Elara, noté un ligero zumbido en las encías.
Al principio, lo descarté como una molestia menor, pero luego se intensificó con el tiempo.
Y hoy, el dolor era tan insoportable que casi me doblo.
Parecía que después de que Elara y yo hiciéramos el amor en la tienda, la situación se intensificó.
Elara caminaba delante, su hermoso cabello ondeando al viento mientras giraba de un lado a otro, con el rostro más radiante y lleno de alegría que nunca.
Disminuí el paso, notando que cuanto más lejos estaba de ella, menos dolor me recorría el cráneo.
No entendí lo que estaba pasando, pero al pasar las horas, me di cuenta de que apenas podía mantenerme a menos de un metro y medio de ella.
En cuanto entramos en la mansión, me dirigí al asiento más cercano y me dejé caer.
Eso llamó la atención de Elara, que se detuvo en seco. La preocupación oscureció su rostro al verme apoyado pesadamente en la silla. "Eh, hola... ¿Estás bien?"
Estaba ocupad