POV de Liliana
“¡Oye, hija desvergonzada y una vergüenza, ven aquí ahora mismo!”
En el momento en que respondí la llamada, esas fueron las primeras palabras que escuché.
Sin saludo.
Sin preocupación.
Solo odio.
“Papá, ¿por qué me llamas así?”
“¿Ah, sí? ¿Preguntas por qué?”, respondió con enojo. “Lo entenderás cuando llegues aquí.”
La llamada se cortó.
Me quedé mirando mi teléfono durante unos segundos, con el pecho apretado.
Por supuesto.
Es por la publicación.
¿Quién más podría ser?
Giré lenta