~ Blade ~
Me encontraba fuera de la habitación de Doris, dándome cien razones por las que no debía entrar.
Después de la acalorada discusión que tuve con Ryder, finalmente había aceptado la verdad: Doris no era mía para reclamarla. Le pertenecía a él, no a mí.
Aun así… yo estaría ahí para ella. Como siempre. Aunque eso significara observarla desde lejos. Aunque significara esperar un momento que tal vez nunca llegara, en el que finalmente pudiera hacerla mía.
Perdido en mis pensamientos, de rep