El flashback se desvaneció, pero mi corazón no se calmó. Me senté en el borde de la cama de la habitación de invitados, con los dedos clavados en las sábanas, intentando estabilizar mi respiración.
La puerta se abrió.
Lucious y Blade entraron juntos. Ambos parecían agotados, pero había alivio en sus rostros. Lucious se limpió el sudor de la frente, mientras que la camisa de Blade colgaba suelta, rasgada en el hombro.
—Se fueron —dijo Lucious, con voz ronca pero llena de alivi