Mundo de ficçãoIniciar sessãoSus últimas palabras me golpearon como una cuchilla en el pecho.
—La Luna… fue secuestrada.Se desplomó sobre los escalones, con la sangre acumulándose a su alrededor. Por un segundo congelado, todo el mundo se quedó en silencio. Luego la rabia explotó dentro de mí, jodidamente caliente, cegadora e imparable.Mis garras seguían fuera, goteando la sangre del guerrero. Los guerreros supervivientes temblaban de rodillas, con los ojos muy abiertos por el terror.Me volví hacia los






