CAPÍTULO 22

Se me cerró la garganta con tanta fuerza que apenas podía sacar las palabras.

—Esa es Nana —dije. Mi voz sonaba ronca y lejana.

Doris inclinó la cabeza. Sus ojos eran suaves y pacientes. No me presionó, solo esperó.

—Ella era mi mejor amiga en la secundaria —continué—. Nos conocimos en primer año. Era la única persona que podía hacerme sentir relajado. La única chica a la que dejé acercarse tanto a mí antes de que tú llegaras a mi vida.

Miré la foto. Dolía mirarla.

—Cuando
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