~ Doris ~
Ya habían pasado cinco días desde la muerte de Blade y, aun así, todavía no se sentía real.
Cada mañana me despertaba esperando que alguien me dijera que todo había sido un error. Que Blade cruzaría las puertas con esa sonrisa tranquila suya y nos diría que exagerábamos. Pero la realidad era cruel. Blade se había ido. Y hoy, finalmente, lo sepultaríamos. No podíamos dejarlo más tiempo en el silencio de la morgue... Blade no habría querido quedarse atrapado en el frío po