Capítulo 39. Confesiones y cicatrices.
Capítulo 39. Confesiones y cicatrices.
Todavía me temblaban las manos cuando cerré la puerta del patio. El pestillo resonó demasiado fuerte, como un eco que rebotaba una y otra vez en mi interior. Sentía que la oscuridad seguía respirando dentro de mí, como si se hubiera quedado enganchada en mis costillas, esperando el mínimo descuido para volver a salir.
Ian se dejó caer en una de las mesas de la cafetería. Su respiración era entrecortada, pesada, y cada jadeo me recordaba que había sido m