Guadalupe estaba parada, en medio de lo que alguna vez fue una de las calles del pueblo de Alcateia Villanueva. El fuego se estaba alimentando de las casas y edificios circundantes. Gritos de soldados, tanto de los heridos como de los que aún luchaban contra los que intentaban acabar con todo lo que se había construido a lo largo de esos años, con el esfuerzo de cada uno de los que allí vivían.
— Érase una vez una hermosa hechicera, que durante muchos años deambuló por el bosque, simplemente cu