POV DE LENA
Los gritos no sonaban humanos.
Resonaban hacia arriba a través de la estructura subterránea en estallidos irregulares, raspando violentamente contra las paredes de piedra hasta que toda la cámara se sintió infectada por ellos. No era una sola voz. Eran múltiples. Algunas agudas. Otras tan graves que vibraban a través de mis costillas. La oscuridad se tragaba todo más allá del corredor destruido debajo de nosotras. Nadie se movió. No porque estuviéramos paralizados, sino porque cada