PUNTO DE VISTA DE LENA
La orden no se desvaneció.
Encuéntrala.
Se hundió en mi pecho como algo vivo, algo que respiraba donde deberían estar mis pulmones. El tirón seguía allí… pero ya no estaba disperso.
Tenía dirección.
Me quedé de rodillas, con los dedos aún apoyados contra la piedra fría, intentando estabilizar mi respiración. No funcionó. Porque cada inhalación traía consigo algo más.
No aire. A ella.
Cerré los ojos durante medio segundo. Y lo sentí de nuevo. Un destello de algo que no me