015. No todas vienen por la corona
Nyxara no se quedó más tiempo del necesario en la habitación. Aseguró la manta del bebé con cuidado y salió, cerrando la puerta con la misma discreción con la que había entrado. Esta vez no tomó el camino más corto hacia su habitación.
Giró hacia el corredor que conectaba con las salas internas, el que rara vez se utilizaba para el tránsito común, pero que ahora estaba ocupado.
Dos guardias custodiaban la entrada a una de las salas laterales. No pertenecían al grupo habitual del palacio. Su po