Melissa miraba al hombre frente a ella. No sabía qué era peor, tener una deuda interminable con aquellos usureros, o tener un acuerdo con aquel hombre.
Melissa bajó la mirada, quedándose pensativa. No sabía qué quería ese hombre de ella, pero sabía muy bien lo que los usureros querían de ella, y con certeza ese camino no lo elegiría.
Gregorio vio a la chica bajar los hombros y sonrió, pudiendo ver claramente qué decisión había tomado. Luego volvió a mirar hacia el frente.
–Vamos– ordenó Gregori