Después de terminar el desayuno, Gregorio se levantó y miró a Melissa, que también se levantó mirándolo, de esa manera como si muchas palabras se estuvieran diciendo a través de miradas silenciosas.
–Que… que tengas un buen día– dijo Melissa.
–Gracias. Contraté a un profesor de la universidad para ayudarte en la preparación de los exámenes, debe llegar pronto–
–Gracias–
–Entonces, nos vemos en la cita esta noche–
–¿C-cita?– preguntó Melissa, y su rostro se sonrojó, lo que hizo sonreír a Gregori