Melissa pasó toda la mañana en la cocina haciendo el pastel con Francis, y quedó perfecto, con el mismo sabor de la infancia, con el sabor y el aroma que le hacían recordar a su madre.
–El almuerzo ya está listo, vaya a lavarse, necesita comer mucho después de todo lo que pasó–
Melissa sonrió al recordar cuando era más joven y Francis siempre le decía esas palabras.
–Está bien, está bien, ya voy–
Melissa salió de la cocina y se dirigió a su habitación, pero al pasar por la puerta del despacho d