–E-Erick, puedo explicar– dijo Lorena bajándose del hombre y buscando cubrirse con la sábana, mientras el hombre en la cama se mostraba confundido hasta percatarse de la presencia del otro y palidecer.
Lorena salió de la cama con la sábana enrollada en su cuerpo y se acercó a Erick.
–Erick, yo…– Lorena se calló por la fuerte bofetada que recibió en el rostro y cayó al suelo.
–¡Hey, ella está embarazada! Tú no puedes…–
El hombre que se acercaba fue interrumpido por una fuerte patada en el estómago que lo derribó. Erick se colocó encima de él y comenzó a darle puñetazos seguidos de más golpes en el rostro del muchacho, que pronto quedó cubierto de sangre.
–¡Erick, para! ¡Lo vas a matar!– Lorena intentaba detener a Erick, quien la volvió a lanzar al suelo con un empujón y siguió golpeando el rostro del joven hasta no notar ningún movimiento más de su parte.
–Tú… lo mataste, ¡LO MATASTE!– gritó Lorena desesperada, y enseguida vio a Erick levantarse, agarrarla del brazo con fuerza y arrast