Kaladdarius
La incredulidad me envuelve como una sombra oscura. «No puede ser», repito en mi mente, rechazando con todas mis fuerzas la revelación que se despliega ante mí. Ella, una bruja, no puede ser mi Mate. Debe de haber algún engaño, algún hechizo retorcido que distorsiona la realidad y me hace ver conexiones que no pueden ser reales. En toda la historia de nuestro reino, jamás se había contemplado la posibilidad de que la Mate de un lobo fuera una bruja. Ni siquiera entre los humanos se