Ella no entendía lo que él decía ¿Como que ella tenía ese olor? Y cuando empezó a moverse, Lo sintió ella también. Él olía a sangre, pero no cualquier sangre agria o la sangre un poco fresca, si no a la sangre más dulce que pudo llegar a oler jamás era como caramelo o miel una sangre tan empalagosa que daba ganas de dejarlo seco y además tenía un extraño olor uno que no tenía referencia, pero aun así lo amaba y la volvía loca y esa voz que no escuchaba en bastante tiempo — Mío— gritaron ellas d