64. Siempre voy a regresar a ti
Sasha abrazó la almohada con algo de fuerza, y sintió unas inmensas ganas de vomitar. Días antes, regresaron a la manada y Axel se la pasaba atendiendo los asuntos con su gente, olvidándose por completo de ella a tal punto de que se sentía algo sola al poder hacer nada más que ver por la ventana.
Sus amigas se habían quedado en sus respectivas casas, mejor dicho, con su familia por las posibles amenazas que estaban ocurriendo. El alfa entró a la habitación, quedándose en el umbral de la puerta