20. Trato justo
No era lo que él esperaba en ese momento, rechazarla siempre fue su objetivo, sin embargo, verla con sus ojos llorosos suplicándole con la mirada que no lo hiciera, fue mucho peor. Debía seguir con su plan, que todos pensaran que se debía a algo que esa familia había hecho y que él, por supuesto, manipuló a su antojo.
— No puedo estar con una mujer que no es virgen —sacó del bolsillo de su saco un sobre—. Me dijeron que era pura, un pequeño ángel que no fue tocado por nadie y antes de venir a e