Resurgieron de las cenizas.
37 —Tienes razón. Rayo no sospechó nada de Rayito, pero será que su hijo le esconde algo. Si es así, pronto lo sabremos.
En ese momento, Rayo no le dio más importancia y sin más salió de la mano de Alberto. Parecía tranquilo, pero por dentro está ardiendo. Su alma pide venganza y su corazón le exige el cariño de su esposa; quizás solamente ella pueda apagar lo que está sintiendo.
Antes de bajar las escaleras, echó un vistazo a su familia. Esa noche todos estaban reunidos, las únicas que faltaba