El amo de los disfraces.
— A veces el pasado nos recuerda quienes somos y de dónde venimos, y quizás lo mismo le sucedió a Thiago, mientras conduce. Echó un vistazo por el retrovisor y logró ver la mirada de Diego, solamente una vez lo había visto así. En ese instante los ojos de Rayo se cristalizaron y detuvo el auto en medio de la nada.
—Diego, sal del auto— dijo en un tono un severo. ¿Está enojado? Se peguntaba el joven; de hecho, Douglas y Aron también se sorprendieron.
Lo cierto es que Rayo bajó después de Diego y