El rescate. P3
El joven Loria, tocó varias partes de la pierna y sugirió. —¡Me avisas dónde te duele!
Instantáneamente, Victoria frunció el ceño. ¡Es ahí exactamente dónde acabas de tocar! Kenneth podía tocar con confianza el cuerpo de la joven; sin embargo, por más que masajeara, no logró nada. ¿Confías en mí? —¡Te cargaré en mi espalda!
Dicho esto, se volteó y vio que Antoni seguía ahí. A decir verdad, ni siquiera le prestó atención y nado de regreso al barco.
—¡Mueve o te quedas a la deriva! Le advirtió