Hadassa.
Unión…
—¿Cómo ha estado? —pregunté en susurro nada más vi el rostro de Elisama, que parecía estar calmando el llanto de mi bebé.
—Impaciente… la leche que has dejado ha servido, pero creo que te quiere a ti…
Me apresuré a sentarme para recibir a Aarón en mis brazos y pude ver que su carita estaba mojada por las lágrimas.
Sentí como los calambres pincharon mis pechos, y lo único que quería en estos momentos era darle de comer a mi hijo hambriento. A pesar del cansancio extremo de mi c