Hadassa.
De vuelta…
—Usted me ha dicho que cuando se trate de personas de Babel, están autorizados a entrar al palacio, majestad…
Asentí rápidamente hacía Gamal mientras mis labios temblaron de anticipación. Me apresuré por cambiar mi expresión, y en dos pasos, pero finalmente deteniéndome de nuevo, miré al consejero real.
—Sí… solo, estoy un poco asombrada, no pensé que vendrían unos guardias al palacio después de que se fueron hace unas lunas… ¿Le dijeron que querían?
Gamal negó.
—No son guar