Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo podía dejar de observar el rostro perfecto de Damon mientras estábamos acostados en la terraza de su casa; su lugar favorito, o al menos eso me había dicho hace unas cuantas horas. Su padre se comportaba más amable que de costumbre y lo agradecía, mientras que mi tía le daba igual si me quedaba a dormir en su casa o en la de Damon. Mi primo Arturo pasó por la mañana a saludar y se fue diciendo que ya estaba todo arreglado. En este punto debo adm







