Mundo ficciónIniciar sesiónNos miramos en silencio unos segundos mientras el ambiente se volvía más cálido a nuestro alrededor. Observo su cuerpo desnudo, su pecho subiendo y bajando como resultado de su excitación; sus brazos, sus hombros... ¡maldita sea! Era muy guapo, el epítome de la belleza masculina. Me recuesto y él coloca una mano sobre mi hombro, yo toco su pecho con curiosidad tratando de explorar el sendero que lleva directamente a sus sueños y deseos más profundo







