Rosalía estaba segura que la vida de Linda sería un suplicio en la mansión Méndez gracias a su cuñada y cuando estallara la bomba del embarazo todo sería peor para su hermana. Ese era su castigo por estar con Guillermo, además de ser una ilusa y tonta, feliz pensaba que era hora de hacerle una visita a su padre y contarle todas las nuevas noticias a su alrededor. Tomó la copa que traía en las manos y giró encontrándose de nuevo con Leonel en el lugar.
Ella caminó hasta él. “¿Me estás siguiend