CAPÍTULO 9. Enemigos y sorpresas
CAPÍTULO 9. Enemigos y sorpresas
Raven se quedó inmóvil, con los labios a menos de dos milímetros de los de Rowan; y la puerta del despacho se cerró de golpe detrás de Aurora, cuya silueta recortada contra la luz del pasillo tenía el dramatismo de una actriz de tragedia griega. La mujer clavó los ojos en ella como si acabara de verla sacar un cuchillo y se adelantó en el despacho.
—¿Se puede saber qué estás haciendo? —soltó medio indignada y medio nerviosa.
Raven, que aún tenía el corazón a mil