Capítulo 17.
Nieves.
El amanecer teñía el cielo de tonos dorados y rosados cuando crucé la entrada de la mansión por última vez. Cada paso que daba me parecía irreal, como si todo esto fuera una pesadilla de la que aún no despertaba. Pero el frío en mi piel, la maleta en mi mano y el peso en mi pecho me recordaban que era real.
Hunter me había rechazado.
Me humilló frente a toda la manada, me despojó de todo lo que habíamos construido y me condenó con su mirada llena de desprecio.
Mi gargant