RUMORES Y SOSPECHAS.
Estefanía.
Cuando salía de las barracas, pude captar una conversación de José dónde manifestaba lo sorprendido que aún estaba por lo ocurrido en el bosque; el niño se negaba aceptar que lo que había visto en el bosque fuese falso, entonces decidí entrar en aquella controversia; al verme hizo silencio.
—Niña Estefanía perdoné a mi hijo, es muy joven y sus ojos son fáciles de engañar —se disculpó Joaquín al sentirme llegar.
—No tienes por qué disculparte, sé que la imaginación de José es grande.