Mundo de ficçãoIniciar sessãoDos días después.
Libia había mostrado satisfacción por el hecho de que hubiera aceptado pasar unos días en su casa; ella, al igual que mi madrina, había quedado viuda y sus dos hijos ya no vivían en su casa; después de haberse casado se marcharon a otras tierras; ellos visitaban a su madre en épocas festivas o mandaban por ella. Sin embargo, doña Libia se negó a dejar definitivamente su casa







