Requiem 3: "Mi tumba fue su hoguera; mi resurrección, el viento que ahora aviva sus miedos."
El frío de las piedras de la mazmorra se me enterraba en las rodillas como cuchillos, pero el tirón violento de unos grilletes oxidados me obligó a ponerme en pie. El aire era denso, cargado de una niebla que olía a barro, a moho y a muerte. Mis manos, aquellas que conocían el secreto de cada raíz y habían acariciado la frente de tantos moribundos para darles paz, estaban ahora atadas con una soga áspe