Mundo ficciónIniciar sesiónConan
—¡Busquen en todas partes! —mi rugido sacudió las copas de los árboles, haciendo que las aves huyeran en desbandada bajo el manto de la noche—¡Cualquier indicio de cueva o túnel que sea la entrada del Purgatorio! ¡En todas partes, hasta por debajo de la más pequeña roca! ¡Muévanse! Los demás Alfas ya se habían dispersado hacia sus propios territorios para buscar cerca de sus manadas, dejándome en este rincón del bosque con el alma pendiendo de un hilo. Golpeé el tronco de un roble con el puño cerrado, sintiendo cómo la madera crujía y se hundía bajo mi fuerza, pero el dolor físico no era nada comparado con el incendio que llevaba en la sangre. Me detuve un segundo, jadeando, con el sudor frío corriéndome por la nuca. Alcé la vista buscando un respiro, y ahí estaba ella: la Luna. Brillaba con una intensidad penetrante, una luz pálida y fría que parecía observar mi desesperación desde lo alto, imperturbable ante mi miseria. Fue entonc






