Kara se sentó.
Xavier se quedó de pie detrás de ella.
La lámpara entre ellos proyectaba una luz cálida y particular que no encajaba con la conversación que estaban a punto de tener, pero que existía de todos modos porque las habitaciones no se adaptaban a la importancia de la situación.
La mujer miró a Xavier brevemente.
Luego volvió a mirar a Kara.
—Tu padre —le dijo a Xavier—. Era un buen hombre que tomó malas decisiones dentro de una estructura que requería malas decisiones para sobrevivir.