LA MUJER A LA QUE NO DEBERÍA IMPORTARLE
Al salir del hospital, el frío aire nocturno golpeó a Kara como un despertar repentino; todo se sentía diferente. El mundo parecía igual: la calle bulliciosa, el lejano sonido del tráfico, el brillo de las luces de neón, pero en su interior algo había cambiado. Se llevó una mano al estómago. Un suspiro lento escapó de sus labios. Las palabras del médico aún resonaban en su cabeza. «El veneno en tu cuerpo es peligroso... pero lo que más me preocupa es que estás embarazada». Embarazada. La palabra