REINA DE HIELO. CAPÍTULO 22. Un romántico de closet
REINA DE HIELO. CAPÍTULO 22. Un romántico de closet
Me quedo parada en la puerta del gimnasio con el alma en los zapatos. No porque me duela algo, sino porque estoy tratando de no parecer una acosadora profesional, pero vamos, que es un poquito difícil. Voy a tener que hacer uso de los privilegios ilimitados de mi contrato para venir más seguido a “estirar las piernas”… una a la izquierda, la otra a la derecha…
—Gobiérnate, Almita, que te traiciona la sinvergüenzura… —me digo a mí misma pero es