CAPÍTULO 92. Una forma de detenerme
CAPÍTULO 92. Una forma de detenerme
Lo beso, me besa, y de alguna forma terminamos cerrando con seguro la puerta de mi oficina, porque Viggo no puede irse sin dejar claro que hay un castigo por ignorarlo y… aceptémoslo, sus castigos son mis favoritos.
Jadeo contra su pecho sin poder evitarlo y él cierra mis piernas con un movimiento fuerte, mordiéndose el labio inferior.
—No dejes que nada salga —me advierte con tono peligroso y no sé cómo espera que siga contrayendo un solo músculo después de