CAPÍTULO 52. La gran jugada
CAPÍTULO 52. La gran jugada
Christian está a punto de estallar, lo puedo jurar por la vena que le late en el cuello, y no puedo explicar por qué, pero también puedo jurar que esa vena en particular… ¡Vero la está disfrutando mucho!
La veo despegar los labios para replicarle, pero antes de que esto acabe en mordidas sobre el escritorio, mi celular vibra con un mensaje y me apresuro a abrir mi tableta con la noticia del momento.
—¡Jefecito, jefecito! —lo llamo y él se gira hacia mí con una mirada