Deva
El lunes regresé como de costumbre a la oficina, las cosas habían comenzado a ponerse en su lugar, y el avance del prototipo iba viento en popa.
Llevé la punta del lápiz a mi boca y suspiré. Mi vida comenzaba a tomar un rumbo que al parecer era el correcto y eso me tenía extremadamente contenta y tranquila.
El último mes, llegué a tocar fondo. Mi vida se volvió desdichada y obviamente me refugié en la bebida, abandoné la oficina y me encerré en mi departamento. Sin embargo, había algo que