Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa galería estaba sumida en un silencio casi reverencial cuando Valentina cruzó el umbral de cristal emplomado. El aire acondicionado mantenía una temperatura perfecta que contrastaba con el calor húmedo de Buenos Aires en esa tarde de enero. Sus tacones resonaron contra el piso de mármol pulido, un sonido que normalmente la hacía sentir poderosa, pero que hoy solo acentuaba la soledad del espacio.
—Señorita Montero —la recib







