Capítulo 48

Mordiendo mi propio labio inferior me alcé para poder verle mejor, esos ojos suyos me miraron pícaros, pero cuando fruncí el ceño al ver su cuello, esos ojos se oscurecieron, había ahora curiosidad, inquietud.

—¿Qué pasa, amore?

Niego con mi cabeza, mordiendo mi propio labio inferior, ignorando ese recuerdo. Estaba muy ebria y él no parece ser del tipo que me mienta, exhalo un suspiro rápido, dejando un beso en sus labios antes de buscar mi teléfono entre las sábanas desordenadas.

—Tengo que irme ya.

—¿Tan pronto?

—Sí, recuerda que tengo que trabajar.

—Entonces te dejo en tu hotel.

—No, no es necesario Enzo, quédate, que estás en tu casa —hice una pausa, pidiendo un taxi—. Y, ya el taxi llegó por mí.

—Pero...

—Solo por esta vez.

Rápido me comencé a vestir, atando mi cabellera en una coleta antes de despedirme con un beso cortito y sin más salir de la mansión, subiendo al automóvil que ya me estaba esperando en la reja superior. Al ingresar solo miré por un momento la mansión, ¿realmen
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