6. ¡Quiero una nieta!
La villa Accardi brillaba esa tarde con las luces blancas encendidas desde la entrada principal hasta el último balcón. El jardín estaba adornado con arreglos de rosas blancas y doradas, y los invitados ya llenaban los pasillos mientras la orquesta tocaba discretamente de fondo, no habían escatimado en gastos para la ocasión.
Todo era grandioso, como correspondía a la celebración del cumpleaños número setenta de la matriarca, la temida y respetada "Nonna" Eleonore Accardi.
Giovanni llegó con