5. Celos explosivos
Alessia despertó con esa sensación desagradable que aprieta el pecho incluso antes de abrir los ojos. Sabía exactamente de dónde venía.
La imagen de esa mujer apoyándose en el mostrador de la joyería, preciosa, radiante, inclinándose hacia Vladimir como si fuera su lugar natural.
Y él… tan calmado. Tan impasible. Tan poderoso.
Se llevó una mano a la frente y exhaló con frustración. No podía permitirse ese tipo de emociones.
«Es un matrimonio arreglado»,, se recordó. «No te pertenece. No le perteneces, olvídalo ya».
Pero el dolor estaba ahí, terco, pulsante.
Tenía que distraerse.
Se levantó, se arregló y ordenó que le prepararan el auto. Hoy debía presentarse en las oficinas del Grupo Accardi. Solo faltaba una semana para su boda y quería dejar todo cerrado antes de irse a la luna de miel.
Su oficina era amplia, elegante, decorada con flores frescas y una vista panorámica de Ciudad Vasett. Como directora de Relaciones Públicas, tenía siempre una montaña de pendientes, pero ese día… agr