48. Nervios de punta
Skyler no había podido dormir. Dio vueltas en la cama durante horas, repasando cada palabra que su hermana le había dicho. No confiaba en ella, nunca lo había hecho. Y ahora que había regresado, sabía que algo tramaba.
Cuando bajó a desayunar, Alexander ya estaba en la cocina. La observó en silencio mientras servía café, notando que sus manos temblaban un poco.
—No hace falta que finjas que todo está bien —le dijo, con voz firme—. Se te nota desde ayer.
Ella dejó la taza sobre la mesa y lo m