40. ¿Tienes celos, querido exesposo?
El sonido de los flashes la cegaba. Skyler sonrió con elegancia, posando junto a Alexander frente al enorme cartel que anunciaba el cierre oficial de la primera galería de Sky. Dado que todo el arte había encontrado nuevos dueños, necesitarían un tiempo antes de exponer más.
Todas las obras habían sido vendidas. Los medios la llamaban “la mujer que redefinió el arte urbano”.
Era el triunfo que tanto había soñado.
La gente desde luego se asombró de verla junto a Alexander Di Angelo.
Pero eso sí, el evento fue un éxito absoluto. Empresarios, coleccionistas y artistas llenaban el salón, fascinados por la audacia con la que Skyler había conquistado el mercado. Alexander la observaba con orgullo mientras brindaban.
—Lo lograste —le dijo, chocando su copa con la de ella.
Skyler sonrió, aunque en el fondo sentía una punzada de tristeza.
—Lo logramos. Sin ti no habría sido posible. —Y era cierto, el consiguió los contactos que movieron los hilos para atraer compradores potenciales.