38. No escaparás de mi
El sonido del tren nocturno se mezclaba con el murmullo constante de la lluvia. Alessia ajustó la bufanda alrededor de su cuello mientras observaba por la ventana el reflejo distorsionado de una mujer que ya no existía. La Alessia Accardi había muerto en el hospital aquella madrugada, justo después de escuchar la nota de voz que le arrebató el suelo bajo los pies. Había recogido su bolso, su pasaporte y los análisis que confirmaban su embarazo de mellizos. Y se había ido sin mirar atrás.
Ahora