31. Me equivoqué, perdóname
En el Grupo Accardi, Alessia se transformó.
Ahí no era la esposa rota o la mujer herida.
Era la jefa.
Jenna la esperaba con la carpeta de informes en la mano, y detrás de ella el equipo creativo compartía ideas mientras organizaban la sala de juntas.
—Bienvenida, señora Volkov —saludó Jenna con una sonrisa tímida—. ¿Dormiste bien?
—Más o menos, la verdad es que no importa. Hlh es un día importante para la empresa —respondió Alessia, entrando—. Vamos a trabajar. ¿Ya tenemos los resulta