17. Hilos oscuros
La bata blanca del obstetra contrastaba con la fría luz del consultorio. Marcella, recostada en la camilla, sonreía con fingida dulzura mientras la máquina proyectaba la imagen en blanco y negro del pequeño ser que crecía en su vientre. Giovanni, de pie junto a ella, observaba la pantalla con los brazos cruzados, el ceño profundamente fruncido.
—Míralo, amor —dijo Marcella, acariciándose el vientre con teatralidad—. ¿No es hermoso?
El médico asintió, señalando con el dedo.
—Aquí está el c