15. ¿Dónde está mi esposa?
El sol ya estaba alto cuando Vladimir salió de su estudio. Tenía la camisa aún sin abotonar del todo, el cabello un poco desordenado y ese gesto adusto que Alessia conocía tan bien.
Buscó primero en la cocina, luego en la sala, después en la terraza. Cada minuto que pasaba su expresión se oscurecía un poco más.
—¿Dónde está mi esposa? —preguntó a una de las empleadas.
—Salió temprano, señor. Muy temprano.
—¿Con quién?
—Sola… —respondió ella, bajando la mirada.
Un silencio denso se instaló entre